La ventilación y la luz natural como método de prevención de infecciones

La mayoría de los microbios que causan infecciones transmitidas por el aire no toleran la luz del sol, los oxidantes o las temperaturas extremas. Tanto es así que los sanatorios de tuberculosis construidos allá por el siglo pasado, fueron diseñados para que sus condiciones internas fueran lo más parecidas a las externas.

En el pasado, la ventilación y la luz natural se usaban como método para prevenir la propagación de infecciones en las casas. Sin embargo, en la actualidad esto no se tiene en cuenta en muchos diseños de casas y edificios. De hecho, hoy en día un elevado porcentaje de edificios se construyen sin tener en cuenta un clima interior saludable, lo que favorece muchas veces los contagios de enfermedades infecciosas que ponen en peligro nuestra salud. Y teniendo en cuenta que pasamos más de tres cuartas partes de nuestro tiempo en espacios cerrados, estos aspectos deberían ser más cuidados

Con el boom de la eficiencia energética, hoy se tiende mucho a un diseño hermético de edificios que se olvida de la luz y ventilación natural y que, paradójicamente, requiere de más aire acondicionado y calefacción que las construcciones antiguas, incrementando así el gasto y el coste de mantenimiento.

En muchos casos esta obsesión por la arquitectura vanguardista y el hermetismo en el diseño ha creado edificios propensos a causar enfermedades, dando lugar al llamado “síndrome del edificio enfermo”, que no sólo afectan a la salud, sino también provocan riesgos de trastorno afectivo estacional o una disminución del rendimiento en edificios de oficinas. Precisamente, estos riesgos no existían en las construcciones antiguas gracias a su arquitectura. Ejemplo de esto son las galerías tan comunes de muchas casas y edificios de pueblos y ciudades costeras gallegas.
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Estas galerías se hacían como fachadas de la casa y estaban aisladas a su vez de ésta por una pared. Su propósito era el de permitir que entrase la luz del sol en el interior de las viviendas evitando la lluvia. Así, las galerías permitían en verano disfrutar más del calor del sol gracias al efecto causado por los cristales mientras que en invierno, al cerrar la puerta que separaba la galería del interior de la casa, se aislaba ésta del frío gallego mientras permitía una total iluminación e incluso ventilación (se abría la ventana de la galería y se entrecerraba la puerta) de toda la casa.

Aquello sí era eficiencia energética, y teniendo en cuenta que vivimos prácticamente todo el día encerrados en diferentes espacios, es algo que conviene no olvidar.

Referencias:
 Hobday RA, Dancer SJ. Roles of Sunlight and Natural Ventilation for Controlling Infection: Historical and Current Perspectives. Journal of Hospital Infection 2013; 84:271-282

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